A partir de hoy los duendes austriacos se alían en nuestra contra. Teníamos concertada la visita al castillo de Neuchwanstein (el del rey loco) a las 12:40, y el día amanece con niebla baja y muy lluvioso.
Las entradas, reservadas por Internet, hay que recogerlas una hora antes, así que salimos sobre las nueve y media. El GPS nos dice que llegaremos a las 10:50, pero el tráfico pronto empeora la previsión.
A las 11:15 aparcamos en uno de los cuatro parkings de Hohenchswangau (5 euros). La cola para comprar ticket sin reserva es alucinante, quizás de tres horas o más. Nosotros los cogemos en diez minutos por tener reserva, eso si, cinco minutos antes de la hora límite (11:40).
A continuación nos dirigimos a la cola del autobús. Gran error. Entre comprar el ticket y esperar al autobús, más de una hora. Habría sido más rápido subir a pie (unos 30 minutos).
Llegamos con tres minutos de retraso. Afortunadamente, en la oficina de información nos cambian el turno sin problema para media hora más tarde. Mientras tanto, la lluvia continúa sin cesar y la niebla no deja ver apenas nada.
La visita guiada dura apenas media hora, quizás demasiado rápida, aunque merece la pena, el interior del castillo es espectacular. Eso si, si sólo se pretende ver el castillo por fuera, no es necesario gastarse 15€ por persona ni hacer colas interminables.
Al terminar la visita guiada nos asomamos a ver si se divisa el Marienbrucke, desde donde se dice se tienen las mejores vistas del castillo, pero la niebla es tan espesa en esos momentos que decidimos que no merece la pena los 20 minutos de paseo hasta el puente. Volvemos a saw tens con la sensación de haber tenido un día desaprovechado.
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