12 de agosto

Los duendes siguen haciendo de las suyas y el día vuelve a amanecer lluvioso y nublado. Decidimos ir a Ummhausen a ver si podemos hacer la ruta de la cascada de Stubai.
Al inicio de la ruta hay un parking que cuesta 4 euros, se puede pagar con tarjeta. Lo agradecemos ya que empezamos a tener problemas de liquidez, en casi ningún sitio (salvo supermercados) nos aceptan las tarjetas.
La ruta hasta el inicio de la Cascada dura unos 45 minutos, no es demasiado complicada para hacerla con niños. Cuando se llega a la explanada que está en la base de la Cascada hay senderos que ascienden para observarla desde 5 plataformas a alturas diferentes. Subimos hasta la segunda plataforma, a partir de ahí la niebla empieza a envolver la cascada y decidimos que no merece la pena continuar.
Después de comer en Sautens ponemos rumbo a Innsbruck. En la autopista nos para un control de velocidad y nos pone una multa, por no haber frenado lo suficiente en una zona de obras. Menos mal que sólo son 25€.
Llegamos a Innsbruck y dejamos el coche en uno de los numerosos parkings que hay (2,40€ la hora). Como hemos llegado después de las cinco, no podernos visitar el Palacio Real ni la Iglesia, así que nos dedicamos a callejear por sus agradables calles y subimos a la Torre de la ciudad, desde donde hay unas vistas espectaculares. Descartamos ir al teleférico ya que está también envuelto en la niebla.
Acabamos el día cenando en una de las pizzerias del centro (Mamma mia, kiebachgasse 2). Bueno, bonito y barato.

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